Educación rural en el post-conflicto

Alonso Correa

Resumen


Algunas realidades en la actualidad son: con los Acuerdos, lo rural volvió a tener protagonismo la agenda pública; el contenido simplemente modernizador y liberal reformista de la RRI no se asimila en nuestras carreras agropecuarias. Ante esto, los aspectos centrales de la Reforma Rural Integral (RRI), deben entender el papel fundamental de la economía campesina, familiar y comunitaria y su necesaria articulación entre estas y otras formas de producción; la RRI se adelantará en el contexto de globalización y de inserción en ella. Para ello, se requiere democratizar el acceso a la tierra, por lo cual, se creará un Fondo de Tierras de distribución gratuita, el cual debe asegurarse el acceso integral, proveyendo los medios y capacidades (capital semilla, riego, asistencia técnica, vivienda y crédito. Es urgente, la formalización de la propiedad rural, garantizando la participación de las comunidades y sus organizaciones, para lo cual se creará una jurisdicción agraria. Por otra parte, hay definir lineamientos generales de uso del suelo según vocación, bien común y visiones territoriales construidas con participación comunitaria, como también, delimitar la frontera agrícola y proteger las áreas de especial interés ambiental. Especialmente, concebir las Zonas de Reserva Campesina como figura del Estado para promover la economía campesina, cerrar la frontera agrícola e incentivar la producción de alimentos. Temas preocupantes son: el Censo rural-2015 registra un envejecimiento de la población rural, “aumenta la población >39 años y disminuye la de 15-30 años. Esto se agrava porque, se acelera la migración de jóvenes que no tienen vocación ni opción para permanecer en el campo. “En 5 años tendremos problemas de mano de obra y un campo envejecido... hay hogares de 2-3 viejos y jóvenes que no trabajan o no consiguen trabajo”, es decir hay una eminente crisis laboral rural. Por ello, urge sugerir otras propuestas: acendrar “las competencias” prácticas en formación de nuestros profesionales o intensificar los currículos, para acentuar una cultura para el trabajo, con la probabilidad que en el mediano plazo, muchos profesionales deberán ponerse al frente de las labores agropecuarias, a la manera de lo que ocurre en Australía; intensificar pasantías y la valoración de la evaluación de turnos en granjas, clínicas y laboratorios; lo que va en contravía a propuestas de disminuir la duración e intensidad de las carreras; desarrollar más experiencias vivenciales de sensibilización para recuperar la capacidad de observación propia de los viejos agricultores mediante la “lecto-naturaleza”; reconsiderar si en selección de docentes sólo cuenta la formación académica o se atribuye importancia a su experiencia profesional y de campo,y finalmente, retomar asignaturas de contextualización sobre el sentido de la ruralidad y la seguridad alimentaria.


Palabras clave: desempleo rural; competencias operativas; economía campesina; soberanía alimentaria.


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